Misión Nueva Pompeya - Chaco
Historia de la Misión
El Padre Salvador Mazza, visitador de los P. Franciscanos, pidió al gobernador nacional en el año 1900, tierras en el ‘Impenetrable’ para fundar una misión entre los aborígenes de aquella zona. El gobierno le concedió 20.000 hectáreas.
Pronto llegó a reunirse una gran cantidad de aborígenes alrededor de los Padres Franciscanos. En 1935 la misión está en pleno florecimiento. Tenía talleres, herramientas, carpintería, sastrería y adelantos significativos en el cultivo de la tierra y la cría de ganado.
En 1941 sobreviene una gran sequía que afecta a la región durante varios años. Esto junto con otros problemas que surgieron, decidió a los P. Franciscanos a dejar la Misión en 1949.
Desde esa fecha no hubo en la zona sacerdotes ni religiosos en forma estable. La parroquia más cercana está a 220 Km
LOS HERMANOS MARISTAS
En 1979 llegaron los Hermanos Maristas llamados por Monseñor Italo Severino Distefano, Obispo de Sáenz Peña, diócesis de San Roque. Los Hermanos se dedicaron desde el primer momento a acciones concretas de promoción social y evangelización. En 1982 el gobierno del Chaco les ofreció la dirección de la escuela del Pueblo Nueva Pompeya, donde concurrían trescientos cincuenta niños. Los Hermanos se hicieron cargo de la misma y no escatimaron esfuerzos para que los niños recibieran una enseñanza adecuada a sus necesidades.
La mayoría de ellos tenía grandes necesidades (aún las tienen) y dificultades para aprender. Presentaron también una atención esmerada al comedor, dando a los alumnos desayuno, almuerzo, y merienda.
| En noviembre de 1988, el gobierno del Chaco envió una carta al Hno. Provincial en la que comunicaba que rescindía el contrato con los Hermanos, por lo que al comenzar el siguiente año escolar debían dejar la escuela. En febrero de 1989, los Hermanos tuvieron que dejar la Escuela. | ![]() |
A partir de allí la Comunidad Marista da un giro en sus tareas y se dedica a trabajar preferentemente con los aborígenes de la reserva.
| Desde entonces, los Hermanos Maristas emprendieron varias obras de promoción humana y evangelización en la Comunidad Wichi, para esto se realizaron estudios e investigaciones de la situación aborigen; actualmente los Hermanos viven tratando de inculturarse con los aborígenes, resultado de la convivencia, el compartir, la presencia, la escucha y la solidaridad hacia estas comunidades. |
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Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en nuestro corazón, porque nosotros servidores de Jesús, no podemos vivir sin conocer a nuestros hermanos y hermanas que sufren en situaciones de pobreza. Nuestra fe nos descubre a Dios presente en las personas y acontecimientos y nos mueve a comprometernos con nuestras vidas, sirviéndose de nosotros para manifestar su amor y misericordia para con los que sufren, los débiles, los pobres, los enfermos.